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"Las competiciones deportivas tienen efectos graves en áreas naturales protegidas", dice Red Montañas

Un grupo de asociaciones conservacionistas han alertado sobre los efectos negativos de la proliferación de competiciones deportivas en áreas naturales protegidas. Según datos de estas asociaciones (entre las que están Amigos de la Tierra, Red Montañas, Reforesta, Ecologistas en Acción o Seo/Birdlife), en 2014 se organizaron dentro del perímetro del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama más de 40 competiciones deportivas.

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Según Rosa Fernández, directora de Red Montañas, los impactos de las carreras de montaña, bicicletas, corredores y organización provocan estrés de la fauna protegida, deterioro de la vegetación, erosión del suelo, deforestación, y suciedad

Proponen trasladar este tipo de competiciones a otros lugares donde no tengan estos efectos: "Un área natural está protegido porque su valor es importante, y se quiere proteger. Permitir que pasen por caminos rurales y enclaves naturales centeanres de personas, que dejan basuras, no es facilitar su protección".Según el comunicado de un grupo de asociaciones conservacionistas, la expansión y frecuente descontrol en las zonas protegidas de actividades como el ciclismo fuera de pista o las competiciones, y en ciertos casos la masificación indiscriminada de la escalada en roca, constituyen amenazas crecientes para la conservación de los espacios naturales protegidos

Fernández argumenta que "sólo una parte reducida del territorio español tiene alguna figura de protección. Hay por tanto una mayoría del territorio apto para realizar estas actividades deportivas sin comprometer la conservación de recursos valiosos y escasos", y añade que el propio Comité Olímpico Español recomienda "no organizar eventos deportivos en espacios naturales protegidos".

Los firmantes de esta denuncia son las asociaciones siguientes: Amigos de la tierra, Asociación Centaurea, , Asociación Red Montañas, Asociación REforeta, Ecologistas en Acción, Fondo Natural, Mountain Wilderness, Seo/Birdlife, Secem (Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos) 

Ciclistas en La Najarra fuera de pista 2 defEstos colectivos ambientalistas y expertos en conservación se han reunido con responsables de la Dirección General de Medio Natural del MAGRAMA y del Organismo Autónomo Parques Nacionales para transmitir su preocupación y sus propuestas ante la masificación y frecuente descontrol de la práctica de diversas modalidades deportivas en los espacios naturales, especialmente en las áreas protegidas.

"Si bien se trata de actividades que tienen escaso impacto sobre la naturaleza cuando se practican a pequeña escala y de modo respetuoso, los efectos adversos a menudo se disparan cuando la práctica se masifica o se vuelve inadecuada", explican las asociaciones.

Las entidades conservacionistas alertan sobre una "proliferación exponencial" en la práctica de actividades recreativas en los espacios protegidos, destacando el descenso en BTT (bicicleta todo terreno) por todo tipo de senderos o incluso fuera de ellos; las competiciones de carrera por montaña, y en ocasiones la expansión indiscriminada de la escalada en roca.

"Muy a menudo estas prácticas se concentran en zonas de montaña, territorios especialmente vulnerables que se recuperan mal de la mayor parte de los impactos originados por estos deportes: estrés de la fauna protegida; deterioro de la vegetación y erosión del suelo a lo largo de las rutas utilizadas, e incluso deterioro del patrimonio cultural, como en el caso de los caminos históricos", explica Rosa Fernández.

Propuestas para la compatibilización

En opinión de las organizaciones y expertos, en modo alguno se trata de impedir el uso y disfrute de los espacios naturales, sino de restituir a las áreas protegidas su función básica de conservación, siendo la zonificación de los espacios protegidos la que debe establecer dónde, cuándo, en qué medida y cómo ha de accederse a las distintas áreas que los integran.

Para el caso de las competiciones y actividades grupales, se deben evitar los períodos críticos para la reproducción de las especies, los horarios nocturnos y el tránsito por las zonas húmedas y zonas de cumbres. Se debe aplicar el principio de precaución, lo que implica que, cuando existan dudas sobre el impacto de determinadas prácticas o eventos, tiene que prevalecer el objetivo de conservación y éstos no deben autorizarse. Para el caso de las pruebas o eventos que finalmente se autoricen, las Administraciones deben solicitar fianzas y tasas que han de reinvertirse en la conservación de los espacios. Con respecto a la escalada en roca, los estudios científicos aconsejan preservar zonas extensas y continuas libres de escalada durante todo el año, con el fin de asegurar un hábitat adecuado que permita de manera permanente el descanso, refugio y alimentación de las aves u otras especies rupícolas presentes o, muy importante, potenciales en la zona.

Además, estas actividades relativamente nuevas se suman a otras más tradicionales que preexistían en los mismos espacios, generando a veces conflictos de uso entre colectivos, y a todo ello hay que añadir otros factores y procesos globales que inciden negativamente en los ecosistemas, como el cambio climático, la deforestación, los procesos erosivos por causas naturales, las especies invasoras, etcétera, todo lo cual interacciona con el uso público masificado incrementando su gravedad y favoreciendo los cambios irreversibles.

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